Restaurantes Clásicos en Santiago

RESTAURANT NORMANDIE RENUEVA SU CARTA CON LO MEJOR DE LA COCINA FRANCESA

Normandie es sinónimo de tradición gastronómica en nuestro país. Un restaurant clásico de la cocina francesa, reconocida por su elegancia y una de las más influyentes a nivel mundial, un negocio con años de trayectoria, siempre ubicado en el mismo lugar, Providencia #1234, con una carta sofisticada y recetas emblemáticas, además de un servicio de alta calidad enfocado en sus clientes.

Abierto desde 2003 y remodelado en 2020, el primer brasserie de Santiago ha sabido mantener a tope su impronta y esos sabores con productos locales y de temporada, frescura y autenticidad. ¿La responsable de este cambio? La chef Javiera Maltés, egresada de la carrera de Administración de Artes Culinarias y Servicios del Instituto Culinary en Santiago de Chile y con vasta experiencia en otros fuegos, como Rubaiyat, Cascarrabia y Peumayen, entre otros.


Hace algunas semanas visitamos el emblemático lugar para probar parte de la nueva carta que está a disposición y un menú maridaje de 5 tiempos que transitó desde exquisitos platos con lo mejor de la gastronomía francesa hasta sorprendentes espumantes y vinos que fueron la combinación perfecta.

Para arrancar nos ofrecieron un Carpaccio de Roast Beef con un espumante Vado Extra Brut de la Viña Luis Felipe Edward. Una preparación ideal para comenzar con finas láminas de filete sellado con especias, semillas de mostaza que aportan acidez y textura, junto a toques de reducción de balsámico que entregan dulzor y profundidad, caviar de trucha y un espejo de aceite de oliva extra virgen que envuelve con suavidad y untuosidad. 


La chef Javiera Maltés presentó como segundo tiempo la Croqueta de Pato Trufada con alioli de ajo negro, que maridamos con un Riesling Sauvignon Blanc de Undurraga. Otro entrante que bien vale la pena pedir como aperitivo y que sorprende con la tradicional receta a base de bechamel y rellena en el centro con confit de pato, crocante por fuera y cremosa por dentro. 

Luego de una pequeña pausa, llegó el momento del tercer platillo, con un Papardelle y Ragú de Conejo, espinacas y avellanas. Una pasta ancha artesanal acompañada de un tierno conejo cocido lentamente durante seis horas al vino tinto y especias, espinacas salteadas que aportan frescor y textura, mientras que las avellanas le dan ese toque crunchy. Una elaboración que se distingue por la pureza de sus sabores y un equilibrio justo, sin exceso de salsa para dejar que cada ingrediente hable por sí mismo. 

¿Para acompañar? Quizá uno de los mejores vinos de la jornada. Le Chêne Noir Côtes du Rhône Villages, entrega un paso por boca refrescante y fluido, con expresiones frutales, florales o especiadas que son elocuentes y directas. 


La experiencia continuó con el Filete con pure de papas, verduras glaseadas y salsa demi glace. Medallón de filete sellado con pimienta rosa, acompañado de un suave puré de papa elaborado con leche y mantequilla. Lo secundan zanahorias baby y cebollines glaseados, una técnica clásica francesa que realza las verduras cocinándolas con fondo, mantequilla y un toque de azúcar para obtener brillo, sabor y una textura tierna, pero crujiente. Todo se armoniza con una salsa intensa, que une la carne y la guarnición equilibradamente.


El último tiempo no podía finalizar sin el toque dulce, donde la Torta Mil Hojas Normandie, resalta por su frescura, suavidad, con finas capas de masa hojaldrada, horneadas con mantequilla y cortadas cuidadosamente en sentido transversal para lograr una textura ligera y crujiente. El relleno, un cremoso mousse de amaretto complementado con praliné de almendras que aportaron notas acarameladas y un delicado toque crocante. El contraste final lo brindó un toffee salado, creando un juego armonioso de dulzor, salinidad y texturas.

El emblemático restaurant Normandie mantiene a pie firme su propuesta de cocina francesa y recetas clásicas, con una sorprendente y bien elegida carta de vinos, que logra maridar cada preparación a tal punto de hacer de la experiencia un salto al goce y un momento épico si de disfrutar hablamos. Un espacio cálido y donde el tiempo pareciera detenerse, creando una atmósfera similar a las brasserie parisinas de los años 30, con cuadros rindiendo honor al recordado trasatlántico Normandie. 

Texto: Álvaro Bustos B.
Fotos: @lamediafoto

ÁLVARO BUSTOS - SANTIAGO

Periodista - Fotógrafo

alvarobustosbarrera@gmail.com

Comentarios