Mucho se habló y opinó sobre el cierre del restaurant
El Hoyo,
uno de los más emblemáticos y queridos de Chile, que de pasar 112 años en San Vicente esquina Gorbea, comuna de Estación Central, se trasladó por completo a calle Condell #818, barrio Italia, en Providencia.
A dos meses de su apertura, el local hace un positivo y halagüeño balance en su nueva morada, donde siguen manteniendo la identidad que los ha caracterizado, reconocidos como un referente gastronómico y cultural, un verdadero refugio de grandes personalidades,
tradición de comida típica chilena desde 1912, estilo guachaca, pero con un sello único de la cocina nacional.
El Hoyo, conocido por ser la cuna del “Terremoto”, cuenta con un
amplio espacio estilo galpón con capacidad para 280 personas, aunque se proyecta llegar para noviembre a los 380 comensales. En cuanto al servicio, el negocio tiene un equipo de casi 80 trabajadores y debido al éxito que han tenido,
decidieron extender el horario hasta la medianoche.
Nos dimos una vuelta por el emblemático local y visitamos su casa en Providencia, a cargo de Felipe Salas (tercera generación de la familia fundadora), José Vallejos y Aaron Valdebenito. Conversamos con dos de los socios, para tomar el pulso de este nuevo período y analizar el presente de una de las picadas más reconocidas y queridas por el público local y extranjero.
“El impacto ha sido gigante desde nuestra apertura a fines de julio.
Pasamos de abrir solo a la hora de almuerzo a tener nuestras cortinas arriba todo el día. Creo que los chilenos estaban esperando que El Hoyo tuviese un horario más extendido y en ese sentido, nos alineamos con las necesidades de nuestros clientes”, comenta José.
A cargo del restaurante, Vallejos reconoce que hoy
el barrio Italia es el mejor lugar en términos de seguridad para el público que visita este polo gastronómico. “Tenemos el metro cerca, contamos con estacionamientos en la calle pagados y me atrevería a decir que este sector se convirtió en el nuevo centro de Santiago.
Mucha gente nos dice que El Hoyo es el restaurant de Chile y que no nos pertenece a nosotros, sino que es de todos. Nos transformamos en un patrimonio y queremos cuidarlo por otros 100 años más”, destacó.
Por su parte, Aaron recordó que, si bien el local estaba presupuestado y diseñado para recibir diariamente a unas 250 personas, durante los primeros días llegaron cerca de 500, lo cual se transformó en un tremendo desafío para organizar todo el servicio y que la atención fuera de la mejor calidad.
“La marca es muy potente para la gastronomía, estamos próximos a cumplir 113 años y hay una mega historia que nos gustaría contarle a la gente que se identifica con el restaurante.
Nos hemos preocupado de mantener su esencia, desde las mismas recetas que teníamos en el antiguo local, las barricas transformadas en mesas para compartir, la música chilena, hasta 600 garrafas que fueron rescatadas y transformadas en lámparas”, agregó Valdebenito.
Platillos con identidad
La carta de uno de los restaurantes más queridos de Chile sigue tan sabrosa como atractiva y las opciones van desde
Arrollados, Prietas, Pichangas, Sánguches, Perniles, a la clásica Lengua con Papas Cocidas, Cazuela de Vacuno, Pastel de Choclo, Plateada en su Jugo, Pescá Frita, distintos cortes de carne, entre otras enjundiosas preparaciones. Además, se mejoró la carta de los sánguches chilenos, ofreciendo una versión 2.0.
Destacamos la media
lengüita con papas cocidas.
Un plato que escapa a la inmediatez de la cocina contemporánea, una elaboración sin tanto artificio ni pretensiones. Acá lo que se ofrece es la clásica receta de antaño que se prepara con paciencia para lograr una textura melosa, que acompañada de los tubérculos, logra un final perfecto y una invitación a recordar la cocina popular chilena.

Otro de los imperdibles es el
Pernil Entero. Un clásico que invita al disfrute con todas sus letras, carne de cerdo bien condimentada, cocinada lentamente por algunas horas, sabor y aroma que es imposible resistir, sumado a una textura consistente, jugosa y fácil de masticar.
El Costillar de Cerdo con Puré Picante en el restaurant El Hoyo es otro de los favoritos del público. Una porción generosa en carne de intenso color dorado y costra crujiente. Se agradece que el trozo venga con algunas partes de malaya, lo que agrega un porcentaje de grasa ideal para que ésta quede más jugosa. El puré con ají merkén aporta en todo sentido y le da personalidad a la proteína, funciona perfectamente como agregado y cumple con la preparación final.
Los postres también tienen cabida en la carta y puedes escoger entre el
Mote con Huesillos, la Lecha Asada, Panqueque Celestino o el Turrón de Vino.
El restaurant
El Hoyo mantiene vivo ese gesto tan clásico de la gastronomía chilena, ofreciendo una experiencia que, más allá de lo gustativo, tiene un valor cultural incalculable. Con una carta acotada, pero certera de principio a fin, sigue deleitando a los comensales que se mantienen fieles a esos platillos cargados de sabor, calidez y buenos precios.
Texto:
Álvaro Bustos B.
Fotos:
@lamediafoto