Cuatro meses de apertura tiene el Restaurant
La Rompiente ubicado en
CV Galería de Alonso de Córdova #4355, local 301 en Vitacura, proyecto que viene a reemplazar en espacio y carta, al antiguo local de comida peruana La Picantería.
Según cuentan los nuevos encargados, la apuesta nace de la idea de entregar al público productos frescos de la costa chilena, prácticamente recién salidos del mar.
Visitamos el amplio y moderno lugar para conocer algo de su cocina, probar in situ la
propuesta de mariscos y pescados que ofrecen y donde el mar es el protagonista, no solo en su comida, sino también en la decoración, con grandes murales donde el océano pareciera salir de algunas paredes y telas colgantes que asemejan el movimiento de la brisa marina.

La carta de
La Rompiente es amplia e incluye
pescados, como salmón, corvina, róbalo, congrio, palometa, entre otros, además de mariscos como ostiones, machas, ostras, almejas, camarones, langostas, chochas, choros maltones, erizos, navajuelas, chipirones, puyes, locos o pulpo.
La invitación a la hora de elegir qué comer es diversa, pero si hay algo que lo diferencia de otros espacios similares es su
Oyster Bar,
una vitrina que contiene una variedad de ostras donde cada comensal puede elegir de manera personalizada el producto que más le guste para disfrutar en su mesa.
Comenzamos con un entrante que suele no fallar en este tipo de restaurantes. Un impecable plato de
6 ostras chilenas de exportación al natural, en una cama de hielo, gajos de limón sutil y una trilogía de salsas para acompañar: chalaca de la casa, con cebollita en brunoise, cilantro, leche de tigre, pimentones de colores y aceite de oliva extra virgen; chalaca de ulte, con cebolla blanca, cilantro, leche de tigre y el ulte grillado para entregarle una textura diferente y, por último la chalaca de salicornia, cebolla, cilantro y leche de tigre, que aportan sin lugar a dudas en el resultado final.

El
Ceviche Mixto es otra alternativa en la carta de
La Rompiente.
Consta de una corvina del día, pulpo, ostión, camarón, chips de papa camote y leche de tigre, que incluye como innovación, la piel de pescado frito, que aporta la crocancia en una preparación clásica, fresca y llena de sabor.
Para continuar la experiencia de productos costeros, el chef
John Araya presentó en la mesa uno de los favoritos del público:
el Pulpo Grillado, acompañado de puré de zanahoria, tomates cherrys asados y chalaquita de la casa. Un plato de fondo que sorprende desde su correcto emplatado y aromas, hasta su textura precisa e intenso sabor.
En cuanto a los postres, el local tiene a disposición seis dulces opciones para cerrar la jornada. Uno de los elegidos fue la
Fusión Rompiente de Chocolate, un semifrío de chocolate peruano, relleno con una salsa de guinda ácida en el centro, placas de merengue y frutillas. Una especie de volcán de cacao caliente, pero en su versión fría. Todo un descubrimiento.

Encontrar en Santiago un restaurant que disponga de pescados y mariscos frescos, no debiese ser extraño tomando en cuenta los más de 6 mil kilómetros de costa que tiene nuestro país.
La Rompiente parece tener claridad de su apuesta y, según lo observado, el camino es el correcto,
con una carta nutrida de bondades marinas, preparaciones bien ejecutadas por un chef joven y talentoso, además de un servicio atento y a la altura.
Texto:
Álvaro Bustos B.
Fotos:
@lamediafoto