La diversidad de
técnicas, formatos y especialidades que hoy impulsa la cultura panadera en Chile quedó reflejada en la segunda edición de Pan Comido, realizada los días
29 y 30 de agosto en MUT. Entre más de 50 participantes, el encuentro reunió a
panaderías, bakeries, proyectos emergentes y productores vinculados al mundo gastronómico, poniendo en valor tanto los oficios tradicionales como nuevas formas de entender la panadería y la bollería artesanal.
En esta edición, tres exponentes destacaron por propuestas con identidades claramente diferenciadas:
Mirlo, Cruasanty y Madeleine, proyectos que, desde distintos formatos, comparten una mirada centrada en la elaboración artesanal y el cuidado por sus productos.
Mirlo (@mirlo_scl) presentó su
concepto de cocina estacional, una propuesta que integra cocina, pastelería, bollería y panadería, con una identidad marcada por la elaboración casera. El proyecto, que desarrolla su propuesta desde 2019, apuesta por trabajar distintas preparaciones bajo una misma mirada gastronómica, poniendo en valor los productos hechos en casa y una carta que dialoga con la temporalidad. Actualmente cuenta con su espacio en Eliodoro Yáñez 961 y también participa en MUT con una propuesta para llevar.
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Por su parte,
Cruasanty (@cruasanty.cl) llegó a Pan Comido con una especialidad muy definida: las
masas laminadas de croissant. Su propuesta se concentra en el trabajo artesanal de este tipo de masa, llevándola a distintas preparaciones de bollería. El proyecto combina atención directa al público durante el fin de semana con una producción mayorista de lunes a jueves, ampliando así su presencia hacia otros espacios gastronómicos. Su dirección de atención se encuentra en El Vergel 2998, Providencia.
Madeleine (@madeleine.panaderia), en tanto, llevó al encuentro el
espíritu de una panadería francesa de barrio, con una propuesta enfocada en panes y preparaciones artesanales elaboradas diariamente. Su participación reflejó una tendencia que ha ido ganando espacio en la escena local: proyectos que recuperan el carácter cercano de la panadería de barrio, pero desde una mirada contemporánea y especializada en el oficio.

La presencia de estos tres proyectos fue parte de una programación que permitió conocer la amplitud que actualmente existe en torno al pan y sus derivados en Chile. Junto con reconocidas panaderías y nuevos emprendimientos,
Pan Comido reunió una cuidada selección de
queserías, charcuterías, productores de conservas, mieles, café, té, lácteos y otros complementos que ampliaron la experiencia gastronómica del encuentro.
Organizado por
Rosario Garrido, Pamela Wallace y Consuelo Aguirre, de Estudio GWA, junto a MUT, Pan Comido 2026 consolidó así un espacio de encuentro para visibilizar el trabajo de distintos exponentes, compartir conocimientos y generar nuevas conexiones dentro del mercado del pan y la gastronomía en Chile.